lunes, 2 de octubre de 2017

“Una voz que ya no escuchas, una voz que ya se fue”

Pedro tenía mucha razón, dicen que hay canciones que son parte del soundtrack de tu vida; y resulta que ahora le encuentro sentido a lo que Pedro decía “cierren su historia de amor” y a pesar de que nuestra historia si se cerró nunca pensé si quiera en la necesidad de decirte adiós.

Fuiste el primer gran amor de mi vida, el primer hombre del que realmente me enamoré (cuando aún ni siquiera sabía lo era realmente amar), vivía ilusionada y después enamorada de ti, de todo lo significadas para mí en esos momentos. Un amor de adolescentes a distancia, donde una computadora o un celular eran los testigos de lo mucho que llegamos a querernos.

Ha pasado tanto tiempo ya, que aparte de mis celos de niña no recuerdo muy bien porque terminamos (probablemente haya sido por eso). He intentado muchas veces buscar y encontrar los correos que nos enviábamos en ese entonces, pero se perdieron en la red o en la profundidad de mi bandeja de entrada. Tengo en un par de diarios los mensajes de texto que me enviabas y que fueron transcritos por una niña que necesitaba contar el amor que sentía hacia ti. Tengo entre esos diarios la tarjeta de navidad con un dibujo de Garfield diciendo te amo que me entregaste con chocolates (obviamente los chocolates fueron devorados apenas estuvieron en mis manos). Y a pesar que no lo hiciste tú, tengo en la pared de mi dormitorio un dibujo de Harry Potter firmado por ti; pequeñas cosas que de solo imaginarlas me roban lágrimas de tristeza.

Después de años y de heridas curadas-cicatrizadas por el tiempo, volvimos a hablarnos, a escribirnos y hasta vernos. Con tus nuevas ideas y facetas que te volvían un chico más humano:

“Vamos a comer a Green Pizza” – dijo él. “eso me suena a que comeré ensalada” exclamé yo. “Bueno es que ahora soy vegano, no como nada que provenga del sufrimiento animal ya sea su carne o sus derivados” -me dijo. “No te ofendes si yo pido carne no?” – estaba preocupada porque se parará y dejará de hablarme. “Para nada, todo se respeta”, y esa fue la frase que definió el nuevo Tú que estaba conocimiento.



Luego de eso hemos hablado innumerables veces, una de ellas después de que colgaras esta foto. Imagen que me convenció de hacer algo que ni siquiera sabía que podía, donar mi cabello. Si, tú fuiste el que me metió esa idea en la cabeza y el causante de que lograra el objetivo.

La noticia de tu muerte, ha sido una de las peores noticias de mi vida; mi mamá tuvo que repetírmelo varias veces, aunque la voz de tu hermana al teléfono me había hecho pensar en que algo había pasado nunca imagine que era algo sobre ti; lloré, se me partió el corazón en mil pedazos, sentí frio en pecho. Pero si algo aprendí de ti en los últimos años que pude volverte a conocer, fue que la vida es así y tenemos que hacer algo al respecto. No voy a negar que me ha costado no llorar y volver a reírme de tonterías. Pero cada vez que me vuelvo a poner triste de pensar en que ya no estas; pasas por mi mente diciendo “ya? Dale, ya pasó”

Si para mí aun es difícil no puedo imaginar en el dolor de mi prima, de tus hermanos y de tus padres. A pesar de que no creías en Dios, después de muchos días volví a rezar por que ellos encuentren tranquilidad y consuelo. Se que tú fuiste recibido con los brazos bien abiertos por Dios y ahora estas a lado de mis abuelos, tal vez conversando de política.

Me quedo con tu sonrisa, con tu mirada, y con todo lo que significas para muchas personas en su lucha por defender sus derechos. Adiós y gracias por haber sido tan TU!

No hay comentarios: