Pedro tenía mucha razón, dicen
que hay canciones que son parte del soundtrack de tu vida; y resulta que ahora
le encuentro sentido a lo que Pedro decía “cierren su historia de amor” y a
pesar de que nuestra historia si se cerró nunca pensé si quiera en la necesidad
de decirte adiós.
Fuiste el primer gran amor de mi
vida, el primer hombre del que realmente me enamoré (cuando aún ni siquiera
sabía lo era realmente amar), vivía ilusionada y después enamorada de ti, de
todo lo significadas para mí en esos momentos. Un amor de adolescentes a
distancia, donde una computadora o un celular eran los testigos de lo mucho que
llegamos a querernos.
Ha pasado tanto tiempo ya, que
aparte de mis celos de niña no recuerdo muy bien porque terminamos
(probablemente haya sido por eso). He intentado muchas veces buscar y encontrar
los correos que nos enviábamos en ese entonces, pero se perdieron en la red o
en la profundidad de mi bandeja de entrada. Tengo en un par de diarios los
mensajes de texto que me enviabas y que fueron transcritos por una niña que
necesitaba contar el amor que sentía hacia ti. Tengo entre esos diarios la
tarjeta de navidad con un dibujo de Garfield diciendo te amo que me entregaste
con chocolates (obviamente los chocolates fueron devorados apenas estuvieron en
mis manos). Y a pesar que no lo hiciste tú, tengo en la pared de mi dormitorio
un dibujo de Harry Potter firmado por ti; pequeñas cosas que de solo
imaginarlas me roban lágrimas de tristeza.
Después de años y de heridas
curadas-cicatrizadas por el tiempo, volvimos a hablarnos, a escribirnos y hasta
vernos. Con tus nuevas ideas y facetas que te volvían un chico más humano:
“Vamos a comer a Green Pizza” –
dijo él. “eso me suena a que comeré ensalada” exclamé yo. “Bueno es que ahora
soy vegano, no como nada que provenga del sufrimiento animal ya sea su carne o
sus derivados” -me dijo. “No te ofendes si yo pido carne no?” – estaba
preocupada porque se parará y dejará de hablarme. “Para nada, todo se respeta”,
y esa fue la frase que definió el nuevo Tú que estaba conocimiento.
Luego de eso hemos hablado
innumerables veces, una de ellas después de que colgaras esta foto. Imagen que
me convenció de hacer algo que ni siquiera sabía que podía, donar mi cabello.
Si, tú fuiste el que me metió esa idea en la cabeza y el causante de que lograra
el objetivo.
La noticia de tu muerte, ha sido
una de las peores noticias de mi vida; mi mamá tuvo que repetírmelo varias
veces, aunque la voz de tu hermana al teléfono me había hecho pensar en que
algo había pasado nunca imagine que era algo sobre ti; lloré, se me partió el
corazón en mil pedazos, sentí frio en pecho. Pero si algo aprendí de ti en los
últimos años que pude volverte a conocer, fue que la vida es así y tenemos que
hacer algo al respecto. No voy a negar que me ha costado no llorar y volver a
reírme de tonterías. Pero cada vez que me vuelvo a poner triste de pensar en
que ya no estas; pasas por mi mente diciendo “ya? Dale, ya pasó”
Si para mí aun es difícil no
puedo imaginar en el dolor de mi prima, de tus hermanos y de tus padres. A
pesar de que no creías en Dios, después de muchos días volví a rezar por que
ellos encuentren tranquilidad y consuelo. Se que tú fuiste recibido con los
brazos bien abiertos por Dios y ahora estas a lado de mis abuelos, tal vez conversando de política.
Me quedo con tu sonrisa, con tu
mirada, y con todo lo que significas para muchas personas en su lucha por
defender sus derechos. Adiós y gracias por haber sido tan TU!


No hay comentarios:
Publicar un comentario