lunes, 12 de mayo de 2014

Dos ángeles más


Guarde casi tres meses de no escribir, fue una forma de estar de luto. Fue una forma de expresar toda la tristeza y la impotencia que sentí de perder a una de las personas que me forjo como persona. Mi abuelito, mi conejito, el Sr Espino; falleció a finales del mes de febrero. Casi dos meses después de que su “viejita” también lo hiciera. Todo fue tan rápido, el golpe fue tan duro.
Como ya lo dije, mi abuelita fue tan espectacular y nos quería tanto que se fue de poquitos, como para que en el camino fuéramos tomando fuerzas; en cambio la muerte de mi abuelito, nos sorprendió muchísimo. Fue un shock total para mí, haber hablado por celular con él y que en menos de una semana me digan “Nathy, tu abuelito entró en coma! Más aun cuando yo estaba segura y tranquila de que llegaría a Trujillo, iría a verlo y decirle “Abuelo aquí estoy”
Por cosas del destino (al cual cada día odio más) llegué a Trujillo ocho horas después de lo que debí llegar, y en lugar de encontrar a mi abuelo en la clínica; lo encontré sí, pero en un cajón en la sala de la casa, tan blanco como se ponía en las noches de invierno. Le pedí perdón, era lo único que me quedaba después de haberle fallado y haber sido una impuntual a la cita que tenía con él.

Después de despedirme de él, de tener el corazón literalmente partido; no soporte su ausencia en la casa, no era lo mismo bajar, encontrar a todo el mundo menos a él. Decidí regresar a Lima y en mi soledad tratar de perdonarme a mí misma, me refugié en el trabajo. Regrese a Trujillo exactamente un mes después, y al bajar al patio y sentir que algo muy importante me hacía falta, mi corazón y mi alma volvieron a hacerse un nudo. Es increíble como la sola presencia de una persona te alegra la vida y le pone luz a tu sonrisa.
Han sido los meses más difíciles de mi vida. El peor verano si puedo resumirlo. Pero después de haber pasado el día de la madre, sola en Lima; me di cuenta que las personas que realmente te aman, nunca te abandonan; siempre están en tu corazón. Siempre estarán contigo a tu lado apoyándote y abrazándote cuando más lo necesites. Lo único que hay que hacer es aprender a hablarles con el corazón y a sentirse uno mismo expresando todo lo que siente. Y saber que muchas veces se presentan en los abrazos de otras personas, en las palabras de otros; solo hay que saber distinguirlos.
Los extraño? Obvio pase más de veinte años viéndolos todos los días;  desayunando con ellos los domingos, almorzando, haciendo renegar a mi abuelo, ayudando a mi abuela cuando aún cocinaba. Pero ahora me doy cuenta que no se fueron, que están ahí esperando que yo me acuerde de ellos y les cuente como me va, y aunque estoy segura de que reniegan de vez en cuando viéndome desde arriba; saben que soy feliz y que a pesar de todo hay personas encargadas de poner una luz en mi sonrisa.
 

miércoles, 12 de febrero de 2014

"No olvides ser feliz"

En esta semana me puse a revisar mi Blog, eso quiere decir que quise realizar un análisis de lo que escribía antes y lo que escribo ahora, resultó que a excepción de unos pocos post donde hablo de mi familia (que es el tesoro más grande que tengo en mi vida) todos hablan de amor, mis relaciones truncas, mis decepciones y mis “reconciliaciones” conmigo misma.

Esto me hizo pensar que ya no soy la misma niña de antes; que ya no puedo estar en el mismo plan de ilusionarme-enojarme-terminar-renovarme. Es hora de tomar el toro por las astas y tomar decisiones que influyan dentro de mi vida como mujer.
Lo primero que decidí y aunque suene egoísta; mi madre me lo repitió hace mucho y recién ahora me doy cuenta que es lo mejor que puedo hacer. “La primera soy yo, la segunda soy yo y la tercera soy yo” Si yo no me valoro como debería y no me doy la importancia que debería, anteponiendo la felicidad de otros a la mía, no lograré nada; mucho menos sentirme feliz.

Lo que sigue es, yo me siento bien con el cuerpo que tengo! Eso de que “Estas gorda, eres enana, eres morena” no funciona conmigo, nunca ha funcionado creo yo. Soy orgullosamente NEGRA! Y por lo mismo que soy descendiente afroamericana no puedo tener la escultural figura prototipo que sale en TV. Soy feliz con mis piernas, mi trasero y aunque no lo crean con mi tamaño. Agradezco a mi raza por tener los atributos que tengo. Y si no me quieren con mis bracitos de Popeye, mi gran trasero y mi 1.51 cm, qué pena!!
Yo me visto como se me da la gana! Ni mi papá me dice que ponerme (que es el único hombre que tiene algún derecho sobre mí) mucho menos me vendrá a decir eso un desconocido. Me pongo shorts, minifaldas, pantalones de todos los colores y toda la ropa que yo quiera, nadie me va a venir a poner límites con respecto a eso.
Tengo que cambiar mis “requisitos” con mis “pretendientes” o con los chicos que quieren tener algo más que una amistad. Si sigo fijándome en el mismo perfil, pues es obvio que voy a seguir cayendo en lo mismo, primer punto adicional necesito un hombre que me dedique tiempo, no el tiempo que le sobre; y que me valore siempre, no cuando me tiene en sus brazos o en su cama.

Mi familia y mis verdaderos amigos son lo más importante que tengo y quienes más me quieren (Nota mental: haz caso de lo que te dicen, es para que seas feliz) así que por más planes y ganas que tenga de ver a un chico, no los plantaré ni les fallaré; siento que en cierta forma le fallé a mi abuela no viéndola todos los fines de semana, y no quiero volver a sentirme así.
Tengo que estudiar, ya es hora que deje de andar de ociosa! Y es hora de que me preocupe más por divertirme, sentirme bien con la persona que soy y relajarme. Está bien que necesite ser más madura, pero tampoco seré una viejita. Así que luego que pase el luto, viviré mi juventud como tal, total nunca más volveré a tener 24 años y eso siempre me lo repetía mi abuela: “Solo se es joven una vez, aprovéchalo”

jueves, 6 de febrero de 2014

Viejita...te extraño!



Hace ya bastante tiempo escribí de ella, me dejo muchos consejos y lecciones de vida. Pero sobretodo me enseñó a quererla y respetarla por lo era y lo que significaba para mí; mi abuelita.

Como decía mi mamá a veces “Ay viejita”; igual me siento ahora “Ay viejita, porque dejaste de ser como eras cuando tenía 10 años?” Tu forma de decirnos las cosas era increíble, no había manera de no hacerte caso; primero porque estábamos obligados (Lo que dicen tus abuelos es ley) y segundo por que me decías cada cosa que siempre me dejaba pensando.
Te extraño como no tienes idea, en realidad creo que ya hace mucho tiempo te vengo extrañando. Al principio pensaba que tú habías sido demasiado buena como para que Dios te tenga sufriendo con tus enfermedades, pero ahora me doy cuenta que fuiste tan buena que aguantaste y te fuiste de poquitos, para que no sintiéramos el golpe de perderte.
 
Cuando escuche la noticia, entre en shock; no podía creer que una de las personas que siempre me acompaño en mis recuerdos de infancia ya no estaba. Pero luego entro en mí una paz y tranquilidad, me di cuenta que tú ya estabas tranquila, ya eras feliz cuidándonos a todos desde arriba; no había motivo para estar triste si tú ya estabas bien.
No sé si te diste cuenta, pero me equivoque al hablar en la iglesia; lo siento mucho, no había llevado mis lentes y a decir verdad sentía un poco de miedo. Tal vez miedo a saber que eran los últimos minutos que pasaba cerca de ti. Aquel día cuando te vi, parecías dormida; hasta llegue a pensar que aún respirabas, era porque no quería imaginarme esa casa sin tu presencia.

 Y pesar de la pena que implica perderte, estábamos en paz y tranquilos. Hiciste que todos nosotros fuéramos a verte, lograste que todos tus nietos estén juntos a tu lado llevándote rosas y sin pelear ni discutir nos pongamos de acuerdo para cenar; porque eso sí, puedes perdonar todo menos que dejen de hambre a tus nietos.
 
Sinceramente cuando he estado en la casa no he sentido que te hayas ido, siento que en cualquier momento saldrás de la cocina o estarás sentada mirando TV. Luego me pongo a pensar y si me doy cuenta que hace falta tu presencia, para imponer tranquilidad y respeto en la casa. Hace falta que me llames “Naaathyyyyyyy!!°, aunque ya hace bastante tiempo dejaste de recordar mi nombre.
 
Sabes viejita, te extraño! Te extrañamos! Sobretodo tus hijos que últimamente no se están portando bien, a ver si les jalas las orejas desde arriba y les haces recordar que son hermanos! Porque créeme, tu partida ha logrado que nosotros “los nietos” intentemos por lo menos, estar comunicados. Te quiero mucho viejita! Cuídanos y aconséjanos desde arriba!
 

miércoles, 22 de enero de 2014

Soy soltera, y hago lo que quiero

Después de los últimos acontecimientos, me di cuenta que el Karma me había llegado. Aunque no estoy segura si fue en proporción; para ser sincera siempre he creído en que todo en el mundo da vueltas. Suelo no hacer lo que no quiero que me hagan, pero sospechaba que en algún momento pagaría lo que le hice a un par de chicos que si se enamoraron de mí.

Pero en cierta forma, como decía mi abuela – “Dios sabe porque hace las cosas”. Lo acepto, estuve una relación demasiado toxica para mí; pero cuando estás enamorado lo que menos te importa es si tu relación es buena o se da en buenos términos. Solo con ver a esa persona se nos ilumina la mirada; lo sé, porque nunca tuve más cara de estúpida como la que tenía.

En la sociedad machista en la que vivimos, las mujeres estamos destinadas a no decir con cuántos hombres hemos estado o si quiera a declarar nuestro amor por alguien. Él lo tiene que hacer, él tiene que proponer, tú no! Como también decía mi abuela “El hombre propone, la mujer dispone”
Bueno resulta que esta vez opté por no hacerle caso a mi abuela, él tomo la iniciativa pero una vez que me tuvo ahí, enamorada de él; se olvidó que existía. Fui yo la que me dedique a hacerlo feliz en lugar de pensar en ser feliz yo también, sentía que daba mucho y no era retribuida, al principio no me importaba; después me comenzó a doler. Pensaba que lo peor era perderlo a él, equivocada! Lo peor iba a ser perderme a mi misma.
Dolió tanto la indiferencia que no pude más, termine la relación. Y haciendo una revisión o análisis de lo que fue o lo que viví me di cuenta de lo siguiente; me di cuenta que cuando me enamoro soy muy intensa (Nota mental: hay que tener cuidado con eso), increíblemente eso fue lo único malo que aprendí, que a decir también no es el fin del mundo.
Antes de esta relación, tenía muchas dudas sobre mí, mi sexualidad, mi cuerpo; todo eso desapareció, me siento súper orgullosa y con una mega confianza, dispuesta a conocer otras cosas y a disfrutar de mi misma y de mi próxima pareja.
Esta semana leí por ahí “Después de todo GAME OVER, siempre hay un PLAY AGAIN”. Así que ha esperar que alguien que pueda demostrarme que me ama, aparezca! Mientras tanto seguiré disfrutando de mi vida, mi soltería y mis 24 añitos que me enseñan que tengo mucho por vivir, disfrutar y aprender.

viernes, 17 de enero de 2014

GAME OVER!

Se acabó! No quiero  seguir llorando, no quiero seguir sintiéndome la misma estúpida esperándote eternamente. Estoy cansada de estar siempre recriminándote lo mismo y tú solo preguntas – Que quieres que haga? – me miras, me besas y plum! Todo olvidado de nuevo.

La misma historia repitiéndose una y otra vez! Y por las mismas razones; no tienes tiempo para mí, dices estar ocupado pero a pesar de eso te llama tu “ex – ahora amiga” y corres como si se cayera el mundo; porque los hombres nunca son congruentes en lo que dicen con lo que hacen?. Si estas ocupado, estas ocupado no? Pero no!, estas ocupado para mí, pero no para otras.
En esta relación siempre se hizo lo que tú querías; me besabas cuando tú querías, me mirabas cuando tú querías, te quedabas conmigo cuando tú querías! Y yo jamás puse un “NO” por respuesta; siempre aceptaba  lo que tu querías y decidías. No me arrepiento porque lo hice con el mayor gusto y amor del mundo, solo por verte feliz; pero me cansé de que esta relación se base en que seas feliz solo tú.
- Soy recontra celoso! – fue lo primero que me dijiste cuando comenzó esto. – No te preocupes, que yo también! – mi respuesta. Acepto soy una vanidosa pero no me considero una mujer coqueta. Me medí, me limite a no causarte celos; pero a la primera llamada que yo recibía preguntabas quien era. Odias que me ponga escotes o shorts, alegas que no te gustaría que otro hombre me aprecie como tú lo haces.
Al contrario, tú coqueteándole a toda mujer que se cruza por delante o por detrás; te da igual, no tienes bandera. Los ojos se te van por un escote, un trasero o unas buenas piernas; o como tú mismo dices un “buen material”. Estoy harta que en mi propia cara me faltes el respeto de esa manera, soy tu enamorada! Solo pedía un poco de respeto y consideración, nada más.
Me cansé de hacer y demostrarte que por ti, voy a cualquier parte y hago lo que me pidas. Alguna vez hiciste eso por mí? No! Alguna vez intentaste hacerme feliz? No!. Decías que quería que fuera feliz, mi felicidad eras tú; pero siempre me hacías perder la paciencia, eso era tu hobby! Estaba perdiendo mi orgullo por tu amor.
Nunca pudiste terminar la relación, porque? Porque no tienes los huevos suficientes para hacerme sufrir más de lo que ya me hacías sufrir. Siempre esperaste a que fuera yo, que yo me harte, que yo te diga “terminamos”; sabes algo hasta de eso me cansé, de que me llevaras siempre al límite y yo hecha la estúpida volvía a suplicarte migajas de un amor que nunca existió por parte tuya. Pues sabes algo?
T E R M I N A M O S!!

jueves, 2 de enero de 2014

No lo digas... demuestralo!

Una noche, la cual no pasamos juntos le pregunte- “Yo tengo un lugar en tu corazón?” . El respondió – “Si, mi amor”. Y decidí aclararle algo que me había estado dando vueltas en la cabeza – “Tú no tienes un lugar en mi corazón, tú eres el dueño de mi corazón; te pertenece desde el primer beso que me robaste”. Su respuesta? Créanme no era lo que me esperaba – “Te inspiraste para decirme eso? … Sabes que eso está mal no?

 Creo que cuando uno dice las cosas con el corazón o expresa directamente lo que siente, se paraliza el mundo y lo único que espera es escuchar algo que corresponda esos sentimientos. Claramente soy una persona a la cual le cuesta mucho expresar sus sentimientos directamente a los ojos de otra persona. Lo acepto, soy una llorona; ni para terminar una relación he tenido los huevos para decirlo a la cara, soy la típica cobarde que lo hace por mail o mensaje de texto.
Pero muchas veces también he sentido que no he correspondido el amor de mis parejas. Y ahora? Que es esto? KARMA?? Si eso es, fui muy fría e indiferente con aquellos que lo único que querían era demostrarme cuanto me querían. Ahí está! Eso es! La palabra mágica: DEMOSTRAR.
Las personas somos totalmente diferentes unas de otras, no existe en el mundo otra persona que sea una copia fiel de los sentimientos y emociones de otra; por lo tanto cada uno quiere y ama a su manera. Conclusión, también lo demuestra a su manera.
Hay quienes demuestran su amor de forma romántica, hay quienes lo hacen de forma arriesgada (por así decirlo). Yo creía, así con todo lo fría que soy, que todas las personas tenemos una pisca de romanticismo, de locura cuando estamos completamente cegados por el amor. Grande es mi decepción al darme cuenta que no es así.

Al enamorarme, me di cuenta que soy romántica y a veces tierna, que me gusta consentir al 100% a mi pareja y que daría cualquier cosa por ver esa sonrisa que me mata. Estuve dispuesta a probar cosas nuevas (a pesar de lo muy reacia a eso que soy) a hacer de todo con tal de que él este feliz, a hacer todo lo diga, a que nunca reciba un “NO” por respuesta.
Esa es mi forma de demostrarle que lo amo, muy por el contrario a él. Muchas veces me ha dicho “Acaso no demuestro cuanto te amo cuando te miro, cuando te toco, cuando te beso? No sientes que te amo?” – Si! Si siento que me quieres; pero al darme media vuelta miras a otra tal vez de la misma forma en la que me miras a mí, es por eso que aún no tengo la seguridad que me ames, tal vez necesite que me demuestres que me amas no a tu manera, sino a la mía.
No te pido que me bajes el sol, la luna y las estrellas para darme cuenta que harías cualquier cosa por mí. Solo quiero que me hagas sentir que si eres capaz de sentir lo que yo siento por ti. Que no eres capaz de amarme a mi manera pero que por lo menos una vez, estás dispuesto a hacerlo.