La caballerosidad es algo que
desde tiempos lejanos pertenece a los caballeros. Desde pequeñas a las mujeres
nos enseñan de alguna manera que el hombre que nos este acompañando en algún
momento; debe ser el que nos abra la puerta del auto, el que pague la cuenta,
el que camine por el lado de la pista, el que nos ceda el paso, el que nos
ayude. Pero al parecer a los hombres no les enseñaron que debían hacer eso.
Últimamente en las conversaciones
que he tenido con otras mujeres, todas se han quejado de que ya no existen los
caballeros en estos tiempos. Yo que estoy muy poco acostumbrada a que los
hombres o mis amigos sean caballeros o que en todo caso me acostumbraron a
hacer mis cosas sola y valerme por mí misma; porque como dice mi abuela “sola
me parió mi madre”, me parece extraño o me hacen sentir inútil cuando me
ofrecen ayuda.
Hoy día, estuve en un
supermercado con mi mamá. Cuando fuimos a pagar la cajera le pidió al ayudante
que sacara las cosas del carrito, él muy amable (y guapo) comenzó a hacerlo pero
como yo también estaba allí, también ayude. Cuando él terminaba de poner las
bolsas de nuevo en el carrito me dijo “señorita, me daría el placer de ayudarla
y acompañarla”; podrán creer que mi reacción fue “no te preocupes, no soy
inútil”. Luego me sentí mal; primero el chico quiso ser caballero conmigo y
luego porque era muy guapo y si quería sacar plan debí aceptar, me arrepentí no
saben cuánto.
Esta situación fue la que me hizo
pensar, los hombres son poco caballeros o últimamente las mujeres somos menos
damas? Tal vez los tiempos han cambiado y las mujeres creemos que solas podemos
con todo y queremos dar a entender a los hombres que ya no los necesitamos.
Recuerdo que el año pasado se ofrecían a cederme una silla o a acompañarme a la
N-19, y la mayoría de veces me negué. Para ser sincera varias veces he dicho que no
necesito de un hombre; vamos me van a decir chicas, que no han dicho eso?
Ahora tomamos taxis solas, invitamos la comida, pagamos la cuenta y cargamos nuestras bolsas del supermercado, no es que seamos menos damas, es que somos más independientes. No es que haya menos caballeros, es que a la mayoría los asustamos con nuestra independencia, y algunos otros están mal acostumbrados por sus amigas, enamoradas, hermanas y hasta madres.
No dudo que yo puedo hacer todo sola, pero es lindo que un hombre sea caballero; que te ofrezca su ayuda, que sea lindo contigo! Tal vez es un poco de lo que necesito o necesitamos la mayoría de las mujeres ahora para volver a creer que en ciertos momentos es bueno volver a ser la princesa de esos caballeros. No una princesa de un príncipe, porque esos no existen; sino de un caballero que estoy segura todavía existen.


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