domingo, 6 de mayo de 2012

Serias mi caballero...


La caballerosidad es algo que desde tiempos lejanos pertenece a los caballeros. Desde pequeñas a las mujeres nos enseñan de alguna manera que el hombre que nos este acompañando en algún momento; debe ser el que nos abra la puerta del auto, el que pague la cuenta, el que camine por el lado de la pista, el que nos ceda el paso, el que nos ayude. Pero al parecer a los hombres no les enseñaron que debían hacer eso.
 
Últimamente en las conversaciones que he tenido con otras mujeres, todas se han quejado de que ya no existen los caballeros en estos tiempos. Yo que estoy muy poco acostumbrada a que los hombres o mis amigos sean caballeros o que en todo caso me acostumbraron a hacer mis cosas sola y valerme por mí misma; porque como dice mi abuela “sola me parió mi madre”, me parece extraño o me hacen sentir inútil cuando me ofrecen ayuda.
 
Hoy día, estuve en un supermercado con mi mamá. Cuando fuimos a pagar la cajera le pidió al ayudante que sacara las cosas del carrito, él muy amable (y guapo) comenzó a hacerlo pero como yo también estaba allí, también ayude. Cuando él terminaba de poner las bolsas de nuevo en el carrito me dijo “señorita, me daría el placer de ayudarla y acompañarla”; podrán creer que mi reacción fue “no te preocupes, no soy inútil”. Luego me sentí mal; primero el chico quiso ser caballero conmigo y luego porque era muy guapo y si quería sacar plan debí aceptar, me arrepentí no saben cuánto.



Esta situación fue la que me hizo pensar, los hombres son poco caballeros o últimamente las mujeres somos menos damas? Tal vez los tiempos han cambiado y las mujeres creemos que solas podemos con todo y queremos dar a entender a los hombres que ya no los necesitamos. Recuerdo que el año pasado se ofrecían a cederme una silla o a acompañarme a la N-19, y la mayoría de veces me negué.  Para ser sincera varias veces he dicho que no necesito de un hombre; vamos me van a decir chicas, que no han dicho eso?

Ahora tomamos taxis solas, invitamos la comida, pagamos la cuenta y cargamos nuestras bolsas del supermercado, no es que seamos menos damas, es que somos más independientes. No es que haya menos caballeros, es que a la mayoría los asustamos con nuestra independencia, y algunos otros están mal acostumbrados por sus amigas, enamoradas, hermanas y hasta madres.

No dudo que yo puedo hacer todo sola, pero es lindo que un hombre sea caballero; que te ofrezca su ayuda, que sea lindo contigo! Tal vez es un poco de lo que necesito o necesitamos la mayoría de las mujeres ahora para volver a creer que en ciertos momentos es bueno volver a ser la princesa de esos caballeros. No una princesa de un príncipe, porque esos no existen; sino de un caballero que estoy segura todavía existen.

sábado, 5 de mayo de 2012

Me voy de paseo ... en un auto feo!


Dado a mi condición de becada en otra ciudad o en todo caso de estar trabajando en otra ciudad, he tenido que realizar viajes el año pasado y este año más que en toda mi vida creo yo. Pero no me había puesto a pensar en lo incomodo que es viajar solo. Tal vez no me había nacido escribir sobre esto porque los viajes que había realizado eran cortos, del tipo me acuesto en una ciudad y amanezco en otra; por lo tanto no sentía demasiada pérdida de tiempo.



Hasta que llegó el día en que mi paciencia no pudo más, como muchos me conocen soy recontra ansiosa, impaciente y por lo tanto muy puntual. Pues tuve que viajar a la ciudad de Lima a una entrevista, imagínense viajar desde Talara a Lima. Quise comprar pasajes en avión, total recién era lunes y la entrevista era el viernes a las 2:00pm, ilusa yo. Todos los horarios posibles de viaje estaban agotados, y el único servicio que viene hasta Talara estaba muy caro.

No me quedaba de otra, viajar en bus. Ahora el problema era buscar un servicio que por lo menos llegue antes del medio día para que me dé tiempo de cambiarme e ir a San Borja donde quedaban las oficinas donde me habían citado y que además no choque con el horario de trabajo; ya de por si me iban a dar permiso el viernes, salir temprano el jueves era pedir demasiado. Encontré un servicio a las 6pm, suficiente para llegar después del trabajo; además ofrecía llegar a la ciudad de Lima a las 11am; PERFECTO.

Fui preparada porque dado a que era un viaje largo, necesitaba música y algo de lectura para entretenerme, que mejor que varios posts del blog Busco Novia pero del excelente Renato Cisneros para acompañar las primeras horas de viaje y hasta las primeras horas del día siguiente en aquel bus. Pero claro uno nunca cuenta con quien se sentará a tu costado. Quien será tu acompañante por las próximas 15 o 18 (en este caso), o 8 horas normalmente a Trujillo.

Siempre me he sentido incomoda con las personas que me tocaron al costado en los buses. Recuerdo solo una vez en la cual me sentí muy bien, sobre todo con confianza y fue cuando viaje con Christian, un becado con el que me llevaba muy bien; muchos pensaban que pasaba algo entre nosotros, pero es hora de aclarar que fuimos muy buenos amigos siempre y nunca paso algo. La vez que me toco viajar con Dalia, mi compañera de auditoría no fue del todo incomoda, es mas fue muy graciosa.

Una de las últimas veces que me tocó viajar a Lima, no pude pasar de Casma por culpa de un grupo de mineros informales que no dejaban pasar a los buses, estuve más de 24 horas sentada en un bus y ni siquiera llegue a Lima, me regresaron a Trujillo! Y perdí 4 entrevistas de trabajo.

Y que cuando te toca alguien que ronca? Es desesperante, en ocasiones por más que tenía puestos los audífonos y escuchando música para tratar de evitar ese horroroso sonido que hacen algunas personas, no podía; era demasiado fuerte. O cuando te sientas al pasillo y a la ventana va una persona que va mil veces al baño de noche y por lo tanto no te deja dormir en paz. Normalmente esas cosas fastidian a la mayoría de personas.

Pero a mí también me fastidia que viajen con las cortinas abiertas. A esas personas les gustara ver el feo desierto de noche, o tal vez son medio claustrofóbicas; he llegado a tratar de dar tantas explicaciones, pero al fin y cabo; solo intento descansar lo poco que se pueda durante las horas de viaje en las que compartes el asiento con normalmente alguien desconocido o al cual le tienes poca confianza. Bueno de este año recién comienza y aunque en la mayoría de veces  viajaré con mi mamá al costado, espero no renegar mucho.