En cualquier tiempo, en cualquier
cuidad; narrare esta historia. Personajes ficticios que expresaran de un lado
lo que se puede llegar a sentir y como se desarrollan las famosas “mariposas en
el estómago”, tal vez también en el corazón.
"Él y ella, tienen la misma edad;
jóvenes descubrimiento el mundo y viviendo experiencias nuevas y diferentes.
Son amigos de muchos años, amistad que ambos se dedicaron a cultivar. Ella
confía plenamente en él, a pesar de su timidez y de lo reservado que es; él
poco a poco habla y se confiesa con ella. Tiene la capacidad de expresarle lo
que piensa y hasta tal vez lo que siente con solo una mirada o un gesto.
Tienen una química peculiar al
hacer cosas juntos, tanto así que muchas veces personas que presenciaban su
forma de tratarse o mirarse daban por cerrado que eran novios. No lo eran, cada
quien por su lado había vivido diferentes relaciones amorosas que dada la
confianza que se tenían, conocían el uno al otro. Ella siempre se preguntaba si
en algún momento lo que los demás decían era cierto, pero no lo tomó en cuenta
ni se lo pregunto a él.
Un día, o mejor dicho una noche.
Salieron, como siempre tenían tanta química juntos que los miraban atónitos y
los comentarios no faltaron. Aquel momento para ella fue inolvidable, se
tomaron de las manos, se acercaban, se abrazaban; pero algo había cambiado, no
eran abrazos de amigos, él acurrucaba su cabeza en el hombro de ella rodeándola
con sus brazos por la cintura. Dando rienda a tal vez el momento más tierno y
romántico que ella había tenido con alguien a quien quería tanto. De repente
algo cambio en ella, respondía a sus acercamientos a sus abrazos a sus miradas
y hasta sus caricias.
Por primera sentía que algo
despertaba en ella. Eran tal vez esas mariposas que habían estado dormidas por
mucho tiempo; diferente pero hermoso. Sentir esa atracción por alguien a quien
quería y admiraba, era una mirada diferente; como hombre no como amigo. Termino
la noche y cada vez los coqueteos se volvían mucho más frecuentes, no podían
siquiera alejarse. Pero la noche estaba terminando.
Y fue ahí donde terminando la
noche, él como siempre la acompañaba, estaban juntos; ella cansada recostó su
cabeza en su hombro, él la abrazo tiernamente y la besó.
Ella correspondió el beso,
repitiéndolo; se despidieron. Ella ese día llego a su casa y sonrió como nunca
lo había hecho. Durmió feliz".
Continuara…


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