lunes, 23 de mayo de 2016

Amistad - Ilusión (Parte II)

El día transcurría, ella estaba desconcertada pero feliz. Trataba de buscarle una explicación a lo que había sucedido. Alcohol? Habían los dos tomado muy poco, no era justificable. Confusión? Ambos sabían lo que hacían y con quien lo hacían... y todo esto sucedía en su cabeza mientras no tenía noticias de él.

Ella le escribió. Acordaron hablar al respecto. Es así que él fue a visitarla a aquella casa donde tantas veces estuvo. Conversaron de cosas, de las mismas de siempre con la misma confianza de siempre. Se hacía tarde, ella estando con pijama (ya que con él siempre se sintió libre de ser como ella quisiese) se acurrucó en su pecho y lo besó.

Ambos de besaron, se rieron, se abrazaron, se acariciaron tiernamente recorriendo el cuerpo del otro. Hicieron el amor, pasaron la noche juntos, Compartieron otra vez una misma cama, solo que de manera diferente, se habían comportado diferente; él conocía a la mujer y ella al hombre que movió hasta el último rincón de su ser. Comprendió después de mucho escucharlo, lo que era realmente hacer el amor con una persona.

Ella pregunto – Y ahora? – A veces pasa, eso sucede no? Replico él.

Pero eso a mí no me pasa, eso no simplemente sucede – respondió ella

Dejemos que pase, vamos con calma. – él logro que se calmara

La noche acabo, el sol apareció; y él se despidió. Ella por fin se sentía una verdadera mujer, él había roto todos sus esquemas, había llegado a tocar realmente su corazón. Ya no era un chico más, ya no era su amigo; era un hombre.

Como era posible que ese caparazón que protegía su corazón, se habría roto en un solo momento en una sola noche, con unos besos. Era acaso el beso correcto, el cuerpo que complementaba su cuerpo, su mente y su corazón?

La angustia la volvía loca, no sabía nada de él. Hablaban poco, él siempre ocupado y ella siempre pensando en él; cada minuto del día. Comenzaba a extrañarlo, a necesitarlo. Él volvió a aparecer, volvió a meterse en su cama y en su corazón. Talvez lo más riesgoso para ella era eso, su corazón. Podía perdonar todo menos que su corazón sea vulnerado de nuevo después de que él conocía razones por las que fue protegido.

Esta vez fue diferente, él decidió irse a media noche. Dejarla, le pidió disculpas y desapareció mucho antes de que ella siquiera pudiera decir algo. Estaba bien? No, a ella no le gusto lo había hecho, y se lo confesó. Volvió a la semana siguiente, esta vez conversaron.

Pero el tiempo pasaba, ambos daban su punto de vista y ella sentía como aquel corazón desprotegido se rompía a pedazos; poco a poco se sentía más débil. Como era posible que alguien a quien quería tanto, la tratara así? En el peor de los casos, no tuvo la confianza para aclarar todo desde el principio? Ella no podía creerlo, pensó que despertaría de esos minutos de pesadilla, intento besarlo y él la rechazo. Fue una estocada para ella.

Creo que es mejor que me vaya – susurro él.

Como quieras – respondió ella, mientras su corazón se deshacía y solo gritaba en silencio que se quedara a su lado, se acercó de nuevo; él volvió a rechazarla.

Ya en la puerta él estiró sus brazos, pretendió abrazarla. Ella no podía sostener la mirada, levantó su brazo y dijo “Te vas”! La puerta se cerró, él se había ido y ella rompió en llanto.


...


miércoles, 11 de mayo de 2016

Amistad - Ilusión

En cualquier tiempo, en cualquier cuidad; narrare esta historia. Personajes ficticios que expresaran de un lado lo que se puede llegar a sentir y como se desarrollan las famosas “mariposas en el estómago”, tal vez también en el corazón.


"Él y ella, tienen la misma edad; jóvenes descubrimiento el mundo y viviendo experiencias nuevas y diferentes. Son amigos de muchos años, amistad que ambos se dedicaron a cultivar. Ella confía plenamente en él, a pesar de su timidez y de lo reservado que es; él poco a poco habla y se confiesa con ella. Tiene la capacidad de expresarle lo que piensa y hasta tal vez lo que siente con solo una mirada o un gesto.

Tienen una química peculiar al hacer cosas juntos, tanto así que muchas veces personas que presenciaban su forma de tratarse o mirarse daban por cerrado que eran novios. No lo eran, cada quien por su lado había vivido diferentes relaciones amorosas que dada la confianza que se tenían, conocían el uno al otro. Ella siempre se preguntaba si en algún momento lo que los demás decían era cierto, pero no lo tomó en cuenta ni se lo pregunto a él.

Un día, o mejor dicho una noche. Salieron, como siempre tenían tanta química juntos que los miraban atónitos y los comentarios no faltaron. Aquel momento para ella fue inolvidable, se tomaron de las manos, se acercaban, se abrazaban; pero algo había cambiado, no eran abrazos de amigos, él acurrucaba su cabeza en el hombro de ella rodeándola con sus brazos por la cintura. Dando rienda a tal vez el momento más tierno y romántico que ella había tenido con alguien a quien quería tanto. De repente algo cambio en ella, respondía a sus acercamientos a sus abrazos a sus miradas y hasta sus caricias.

Por primera sentía que algo despertaba en ella. Eran tal vez esas mariposas que habían estado dormidas por mucho tiempo; diferente pero hermoso. Sentir esa atracción por alguien a quien quería y admiraba, era una mirada diferente; como hombre no como amigo. Termino la noche y cada vez los coqueteos se volvían mucho más frecuentes, no podían siquiera alejarse. Pero la noche estaba terminando.

Y fue ahí donde terminando la noche, él como siempre la acompañaba, estaban juntos; ella cansada recostó su cabeza en su hombro, él la abrazo tiernamente y la besó.

Ella correspondió el beso, repitiéndolo; se despidieron. Ella ese día llego a su casa y sonrió como nunca lo había hecho. Durmió feliz".


Continuara…