miércoles, 12 de febrero de 2014

"No olvides ser feliz"

En esta semana me puse a revisar mi Blog, eso quiere decir que quise realizar un análisis de lo que escribía antes y lo que escribo ahora, resultó que a excepción de unos pocos post donde hablo de mi familia (que es el tesoro más grande que tengo en mi vida) todos hablan de amor, mis relaciones truncas, mis decepciones y mis “reconciliaciones” conmigo misma.

Esto me hizo pensar que ya no soy la misma niña de antes; que ya no puedo estar en el mismo plan de ilusionarme-enojarme-terminar-renovarme. Es hora de tomar el toro por las astas y tomar decisiones que influyan dentro de mi vida como mujer.
Lo primero que decidí y aunque suene egoísta; mi madre me lo repitió hace mucho y recién ahora me doy cuenta que es lo mejor que puedo hacer. “La primera soy yo, la segunda soy yo y la tercera soy yo” Si yo no me valoro como debería y no me doy la importancia que debería, anteponiendo la felicidad de otros a la mía, no lograré nada; mucho menos sentirme feliz.

Lo que sigue es, yo me siento bien con el cuerpo que tengo! Eso de que “Estas gorda, eres enana, eres morena” no funciona conmigo, nunca ha funcionado creo yo. Soy orgullosamente NEGRA! Y por lo mismo que soy descendiente afroamericana no puedo tener la escultural figura prototipo que sale en TV. Soy feliz con mis piernas, mi trasero y aunque no lo crean con mi tamaño. Agradezco a mi raza por tener los atributos que tengo. Y si no me quieren con mis bracitos de Popeye, mi gran trasero y mi 1.51 cm, qué pena!!
Yo me visto como se me da la gana! Ni mi papá me dice que ponerme (que es el único hombre que tiene algún derecho sobre mí) mucho menos me vendrá a decir eso un desconocido. Me pongo shorts, minifaldas, pantalones de todos los colores y toda la ropa que yo quiera, nadie me va a venir a poner límites con respecto a eso.
Tengo que cambiar mis “requisitos” con mis “pretendientes” o con los chicos que quieren tener algo más que una amistad. Si sigo fijándome en el mismo perfil, pues es obvio que voy a seguir cayendo en lo mismo, primer punto adicional necesito un hombre que me dedique tiempo, no el tiempo que le sobre; y que me valore siempre, no cuando me tiene en sus brazos o en su cama.

Mi familia y mis verdaderos amigos son lo más importante que tengo y quienes más me quieren (Nota mental: haz caso de lo que te dicen, es para que seas feliz) así que por más planes y ganas que tenga de ver a un chico, no los plantaré ni les fallaré; siento que en cierta forma le fallé a mi abuela no viéndola todos los fines de semana, y no quiero volver a sentirme así.
Tengo que estudiar, ya es hora que deje de andar de ociosa! Y es hora de que me preocupe más por divertirme, sentirme bien con la persona que soy y relajarme. Está bien que necesite ser más madura, pero tampoco seré una viejita. Así que luego que pase el luto, viviré mi juventud como tal, total nunca más volveré a tener 24 años y eso siempre me lo repetía mi abuela: “Solo se es joven una vez, aprovéchalo”

jueves, 6 de febrero de 2014

Viejita...te extraño!



Hace ya bastante tiempo escribí de ella, me dejo muchos consejos y lecciones de vida. Pero sobretodo me enseñó a quererla y respetarla por lo era y lo que significaba para mí; mi abuelita.

Como decía mi mamá a veces “Ay viejita”; igual me siento ahora “Ay viejita, porque dejaste de ser como eras cuando tenía 10 años?” Tu forma de decirnos las cosas era increíble, no había manera de no hacerte caso; primero porque estábamos obligados (Lo que dicen tus abuelos es ley) y segundo por que me decías cada cosa que siempre me dejaba pensando.
Te extraño como no tienes idea, en realidad creo que ya hace mucho tiempo te vengo extrañando. Al principio pensaba que tú habías sido demasiado buena como para que Dios te tenga sufriendo con tus enfermedades, pero ahora me doy cuenta que fuiste tan buena que aguantaste y te fuiste de poquitos, para que no sintiéramos el golpe de perderte.
 
Cuando escuche la noticia, entre en shock; no podía creer que una de las personas que siempre me acompaño en mis recuerdos de infancia ya no estaba. Pero luego entro en mí una paz y tranquilidad, me di cuenta que tú ya estabas tranquila, ya eras feliz cuidándonos a todos desde arriba; no había motivo para estar triste si tú ya estabas bien.
No sé si te diste cuenta, pero me equivoque al hablar en la iglesia; lo siento mucho, no había llevado mis lentes y a decir verdad sentía un poco de miedo. Tal vez miedo a saber que eran los últimos minutos que pasaba cerca de ti. Aquel día cuando te vi, parecías dormida; hasta llegue a pensar que aún respirabas, era porque no quería imaginarme esa casa sin tu presencia.

 Y pesar de la pena que implica perderte, estábamos en paz y tranquilos. Hiciste que todos nosotros fuéramos a verte, lograste que todos tus nietos estén juntos a tu lado llevándote rosas y sin pelear ni discutir nos pongamos de acuerdo para cenar; porque eso sí, puedes perdonar todo menos que dejen de hambre a tus nietos.
 
Sinceramente cuando he estado en la casa no he sentido que te hayas ido, siento que en cualquier momento saldrás de la cocina o estarás sentada mirando TV. Luego me pongo a pensar y si me doy cuenta que hace falta tu presencia, para imponer tranquilidad y respeto en la casa. Hace falta que me llames “Naaathyyyyyyy!!°, aunque ya hace bastante tiempo dejaste de recordar mi nombre.
 
Sabes viejita, te extraño! Te extrañamos! Sobretodo tus hijos que últimamente no se están portando bien, a ver si les jalas las orejas desde arriba y les haces recordar que son hermanos! Porque créeme, tu partida ha logrado que nosotros “los nietos” intentemos por lo menos, estar comunicados. Te quiero mucho viejita! Cuídanos y aconséjanos desde arriba!