Momento de tomar respiro. Poner
todo en pausa contar hasta 10 y tranquilizarse. Últimamente todo va tan rápido,
cuando menos te das cuenta se acabó el verano, ya es semana santa; luego
Fiestas Patrias, mi cumple y Navidad; adiós a otro año.
Mis veranos eran divertidos,
Claudia siempre llegaba de visita; ya luego Patricia a la cual mandaban apenas
terminaba de dar sus exámenes y bueno luego toda la tracalada (como diría mi
abuelita) de primos que tengo. Este verano Patricia cumplió 15 años! Si, la
líder intelectual de la banda del choclito, aquella bebe que cargue a los 9
días de nacida. Fue ahí cuando me detuve a pensar y cuando paso tanto tiempo?
Recuerdo cuando antes esperaba
con la paciencia que no tengo a que avanzaran los días, los meses, los años; el
tiempo. Y ahora veo a mis amigos casándose, haciéndose padres, a mis hermanos
profesionales a mis primos en la universidad a los menores alcanzándome en
tamaño (aunque eso no muy difícil) y lo único que quiero es gritar: STOOOOP!!
Paren todo que me quiero bajar! (como diría Mafalda)
Me cuesta tanto ver a mis
hermanos grandes, responsables, profesionales y ya no poder tratarlos como
niños. Ver a mis primitas que día a día saben más cosas y entienden muy rápido
circunstancias complicadas. Pero lo que más me cuesta es aceptar que mis papás
(aunque están jóvenes y guapos) cada día envejecerán más; si me costó tanto
asimilar eso de mis abuelos, imaginen como será con mis papás.
Por ahora no tengo hijos, pero ya
tengo un ahijado! Mario David, y a pesar que lo veo cada cierto tiempo es
increíble pensar que la próxima vez que lo vea, ya caminara o correrá. O me
dirá “Madrina, me compras un chocolate?”. La verdad espero que primero me diga
“Madrina me llevas al estadio?”
Del otro lado veo a mis amigos,
también envejeciendo (algunos con menos cabello que mi papá) diciendo “No
puedo, tengo que cuidar a mis hijos”. Personas de las que nunca imagine decir
esa frase y luego me doy cuenta que estoy y estamos más cerca de los treinta
que de los veinte. Que ya pasamos a ser “los viejos que toman que en la casa” y
que los “jóvenes que se quedan hasta tarde” son los niños chiquitos que antes
correteaban en el patio. Es gracioso pensar que cambias la frase “Cállense la
boca” por “Bajen el volumen de esa música”.
Pase de hacer bulla, de gritar en
el patio y correr por la casa con muñecas, a formar parte de conversaciones
sobre impuestos, política, tecnología y actualidad. Por ahora la vida va
rápido, solo hay que apurarse a llevar el ritmo. No vaya a ser que cuando menos
nos demos cuenta, ya no conversemos de finanzas y política sino de achaques de
la vejez.

