Querida Nathy:
Aunque en realidad no sé cómo
decirte; tienes varios sobrenombres, pero sé que te gusta tu segundo nombre,
que te sientes más cómoda con él y con sus diminutivos. Esta carta te la
escribo para que sepas lo que opino de ti, quiero decirte tantas cosas que a
veces no estás dispuesta a escuchar, simplemente porque vienen de mí.
Sabes, te he visto llorar; te he
visto esconder tus verdaderos sentimientos solo por el hecho de que te gusta
“ser fuerte” ante todo. Te he visto aguantarte las ganas de gritar y sacar esa
impotencia que a veces sientes por las injusticias de las que eres testigo, no
solo del mundo sino también por aquellas que le ocurren a tus amigos, a tu
familia, a la gente que adoras.
Te he visto sacar fuerza y
aliento de donde no tienes solo para apoyar y lograr que alguien a quien
quieres se sienta mejor. He visto que mientras escribías una justificación para
terminar con un hombre maravilloso no parabas de llorar. He visto como te
quebraste sola al enterarte que tu abuelo ya no es el de siempre; aquel fuerte
hombre que tenia mas vida que cualquier joven.
He sido testigo de cómo te
ilusionaste con alguien que en el fondo tú sabías que no valía la pena si
quiera regalarle un minuto de tu atención. De cómo te gustan e interesan chicos
tan rápido y extraños. De cómo juegas a la mujer fatal y que después terminas
siendo la más tímida de las mujeres. De cómo tuviste que romperle el corazón a
un hombre por el miedo a la importancia que este podía tomar en tu vida.
A mí no me engañas, vi como te
quebraste frente a una computadora cuando sentías que alguien tan importante
como tu compañera de habitación no podía perdonarte ser amiga de quien le
causaba dolor; de cómo su amistad se desvanecía. Si, también pude verte como
mujer, conociendo a esas chicas que cambiaron tu forma de ver las cosas, tu
forma de pensar; que te hicieron más sensible, más mujer.
Te vi escondiéndote cada tarde
después del trabajo pues sentías que nadie te quería en esa casa, te vi dándole
tu hombro y aliento a un amigo que lo que más necesitaba era llorar. Así como
dando consejos de cómo enamorar, cuando tú nunca te has enamorado. Te vi
enojarte y hasta llorar de rabia por tener que pasar el día con personas que no
querías y que luego aprendiste a valorar y querer. Te vi reír, te vi defiendo
tus opiniones y tu vida.
Y ahora te veo relajada,
trabajando; tratando de ser positiva aunque la situación sea la peor. Te veo
libre, tratando de volver a ilusionarte con una persona; tratando de ser feliz.
Te veo extrañando a los viejos de
tus abuelitos, te veo muy perezosa por hacer tu tesis. Te veo feliz de que tal
vez tus amigos se vengan a vivir cerca de ti. Te veo bien y si terminas con esa
tesis, te vería mejor.
Te veo sin ganas de cumplir 23
años; pero muerta de ganas por celebrarlos de la mejor manera y junto a todos
tus amigos. Te veo feliz en tu trabajo, llevándote bien con todos y haciendo lo
que más te gusta.
Vamos, dale! Si tu equipo se
queda en primera, tú puedes lograr terminar tu tesis. Sé que no puedes
olvidarte de las personas pero si aprender de ellas, se valiente; se tenaz y se
feliz como siempre quisiste serlo. Aprende del pasado y vive el presente, se feliz! Y no olvides que eres la mejor, que nadie
puede contigo y que eres la persona más importante para mí.
Tu mejor amiga: Mechita

