martes, 21 de agosto de 2012

Para ti, de mí...



Querida Nathy:
Aunque en realidad no sé cómo decirte; tienes varios sobrenombres, pero sé que te gusta tu segundo nombre, que te sientes más cómoda con él y con sus diminutivos. Esta carta te la escribo para que sepas lo que opino de ti, quiero decirte tantas cosas que a veces no estás dispuesta a escuchar, simplemente porque vienen de mí.
Sabes, te he visto llorar; te he visto esconder tus verdaderos sentimientos solo por el hecho de que te gusta “ser fuerte” ante todo. Te he visto aguantarte las ganas de gritar y sacar esa impotencia que a veces sientes por las injusticias de las que eres testigo, no solo del mundo sino también por aquellas que le ocurren a tus amigos, a tu familia, a la gente que adoras.
Te he visto sacar fuerza y aliento de donde no tienes solo para apoyar y lograr que alguien a quien quieres se sienta mejor. He visto que mientras escribías una justificación para terminar con un hombre maravilloso no parabas de llorar. He visto como te quebraste sola al enterarte que tu abuelo ya no es el de siempre; aquel fuerte hombre que tenia mas vida que cualquier joven.
He sido testigo de cómo te ilusionaste con alguien que en el fondo tú sabías que no valía la pena si quiera regalarle un minuto de tu atención. De cómo te gustan e interesan chicos tan rápido y extraños. De cómo juegas a la mujer fatal y que después terminas siendo la más tímida de las mujeres. De cómo tuviste que romperle el corazón a un hombre por el miedo a la importancia que este podía tomar en tu vida.
A mí no me engañas, vi como te quebraste frente a una computadora cuando sentías que alguien tan importante como tu compañera de habitación no podía perdonarte ser amiga de quien le causaba dolor; de cómo su amistad se desvanecía. Si, también pude verte como mujer, conociendo a esas chicas que cambiaron tu forma de ver las cosas, tu forma de pensar; que te hicieron más sensible, más mujer.
Te vi escondiéndote cada tarde después del trabajo pues sentías que nadie te quería en esa casa, te vi dándole tu hombro y aliento a un amigo que lo que más necesitaba era llorar. Así como dando consejos de cómo enamorar, cuando tú nunca te has enamorado. Te vi enojarte y hasta llorar de rabia por tener que pasar el día con personas que no querías y que luego aprendiste a valorar y querer. Te vi reír, te vi defiendo tus opiniones y tu vida.
Y ahora te veo relajada, trabajando; tratando de ser positiva aunque la situación sea la peor. Te veo libre, tratando de volver a ilusionarte con una persona; tratando de ser feliz.
Te veo extrañando a los viejos de tus abuelitos, te veo muy perezosa por hacer tu tesis. Te veo feliz de que tal vez tus amigos se vengan a vivir cerca de ti. Te veo bien y si terminas con esa tesis, te vería mejor.
Te veo sin ganas de cumplir 23 años; pero muerta de ganas por celebrarlos de la mejor manera y junto a todos tus amigos. Te veo feliz en tu trabajo, llevándote bien con todos y haciendo lo que más te gusta.
Vamos, dale! Si tu equipo se queda en primera, tú puedes lograr terminar tu tesis. Sé que no puedes olvidarte de las personas pero si aprender de ellas, se valiente; se tenaz y se feliz como siempre quisiste serlo. Aprende del pasado y vive el presente, se feliz! Y no olvides que eres la mejor, que nadie puede contigo y que eres la persona más importante para mí.

Tu mejor amiga: Mechita